Entrevistamos a Carolina González, Paloma Parra y Rosa García Andújar, encargadas de la escenografía, la iluminación y el vestuario de Viejos tiempos
Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, este 8 de marzo el Teatro de La Abadía busca dar visibilidad a otras profesiones de las artes escénicas que van más allá de las de dirección, dramaturgia o producción. Desde la promulgación de la Ley de Igualdad 3/2007, la representación femenina de las profesiones técnicas ha mejorado, pero todavía queda por hacer. Al menos así lo consideran Carolina González, escenógrafa, Paloma Parra, diseñadora y técnica de iluminación y Rosa García Andújar, diseñadora de vestuario y figurinista. Con ellas hemos hablado para que compartan su percepción sobre la presencia femenina en este tipo de profesiones dentro de las artes escénicas y para conocer de primera mano su trabajo conjunto en la próxima coproducción de Teatro de La Abadía y Entrecajas Producciones en Viejos tiempos.
El origen de la vocación
Los inicios siempre quedan marcados en el recuerdo y también ha sido así para Carolina González, Paloma Parra y Rosa García Andújar. “Los recuerdo con mucha nostalgia. Nunca reniego de ellos, todo lo contrario” afirma Paloma Parra. La diseñadora comenzó echando una mano en la sala alternativa Teatro Pradillo, un lugar que guarda un espacio especial en su memoria. Carolina González también valora mucho sus inicios como ayudante de escenografía en la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) pero se alegra de que a día de hoy el ambiente sea más igualitario en cuestiones de género. “Me encontraba en una posición muy difícil frente a una parte del personal, muy “de la vieja escuela” que no estaba acostumbrado a recibir órdenes de una mujer” comenta la escenógrafa. Más allá de la incorporación de mujeres en las profesiones teatrales, Rosa García Andújar lamenta las exigencias a las que ha de enfrentarse en su profesión. “El tiempo apremia, y el dinero también”. La diseñadora y figurinista sostiene que “estas condiciones no favorecen la creatividad y la originalidad de cara a realizar una propuesta artística”.
Cuando todo cambia
Toda carrera tiene un punto de inflexión. Para Carolina fue el Don Gil de las Calzas Verdes de Eduardo Vasco en el 2006, donde asumió por primera vez la responsabilidad de tomar sus propias decisiones. Ahora, de sus trabajos más recientes, Carolina destaca Valor, agravio y mujer de Ana Caro Maillén, dirigida en 2023 por Beatriz Argüello. “Supo reunir a un equipo excepcional en torno a un elenco joven y vibrante. Surgió un ambiente entrañable que dejó un poso muy bonito”, declara. Para Paloma fue la labor que realizó con el director y dramaturgo Pablo Messiez, que le proporcionó un gran reconocimiento cuando consiguió el Max a Mejor Iluminación por La piedra oscura en 2016. Pero también se lleva consigo un vínculo forjado a través de muchos años de trabajo en común. Y es que el buen trato y el cariño se notan, sobre todo cuando faltan. Rosa se dio cuenta de que algo no iba bien en el sistema español cuando trabajó haciendo vestuario para ópera en los Stattstheatres alemanes, donde se encontró con un apoyo y una protección profesional que no había experimentado en España. Aun así recuerda con cariño su labor junto al maestro Francisco Nieva, núcleo central de su vida profesional, y otros momentos en los que se ha sentido “especialmente arropada y acompañada”, como la reapertura del Teatro Real.
Viejos tiempos
Beatriz Argüello regresa a La Abadía, donde se estrenó como actriz en Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte, pero esta vez asumiendo la dirección en Viejos tiempos, de Harold Pinter, que estará en cartel del 13 de marzo al 13 de abril.
El montaje cuenta con la colaboración de estas tres profesionales en sus respectivas áreas de especialización. Se trata de una obra misteriosa, onírica y realista al mismo tiempo, que enfrenta a tres personajes a un peligroso juego entre pasado y presente, recuerdo y realidad. En este sentido, Carolina González ha diseñado una planta hexagonal y tres paredes con tres grandes ventanales, “un espacio que es a su vez acogedor e inquietante, como el texto de Pinter”, señala. Por su parte, Rosa García Andújar se ha apoyado en el color para transmitir los sutiles cambios de tiempo y el conflicto entre los personajes a través del vestuario. “Eso sí, intentando no desvelar las dudas que el texto va resolviendo”, comenta. Dado que se trata de una obra donde los actores y sus interpretaciones son la esencia del espectáculo, Paloma Parra declara su deseo de “profundizar en la cara de los tres personajes a través de la iluminación porque la actuación de las dos actrices y del actor es muy gestual”. Algo que, como añade “favorece un espacio como la Sala José Luis Alonso, donde el público está muy cerca”.
Un camino hacia la normalidad
Cada vez más mujeres deciden dedicarse a multiplicidad de profesiones relacionadas con las artes escénicas y como señala Carolina González “creo que eso está cambiando. Es evidente que cada vez somos más mujeres trabajando como escenógrafas o figurinistas, pero también como iluminadoras, maquinistas, eléctricas, utileras. Vamos camino a lo que debería ser normal”. “Cuando yo empecé a finales de los 90 era muy raro encontrarte con una mujer. Tenías que ir con una fuerza como del 300%”, afirma Paloma Parra. Aunque en su doble faceta de diseñadora y técnica de iluminación, resiente que todavía haya pocas mujeres en puestos técnicos: “Es cierto que hay muchas más mujeres que se quieren dedicar a este oficio, pero me sobran diseñadoras y me faltan técnicas y técnicos de luces”, asegura. En el caso de Rosa García Andújar, en cambio, la situación es la contraria. Ella apunta que “se trata de una profesión eminentemente femenina y por esa razón ya sufre una discriminación”. La vestuarista anima también al reconocimiento de puestos de trabajo que gozan de menos visibilidad, como el suyo, ya que son finalmente los que se encargan de materializar las ideas para la escena.
A las que vienen detrás
Miramos al pasado para poder dirigirnos con mayor claridad hacia el futuro. Compartir ese conocimiento con los otros es lo que nos hace mejorar en conjunto y por eso preguntamos a Carolina, Paloma y Rosa qué mensaje tienen para las nuevas generaciones. “Disfrutar del proceso y ser consciente de cómo el trabajo llega público es una de las claves para que la labor de iluminación resulte gratificante”, apunta Paloma Parra. Rosa García Andújar destaca la belleza y la multiplicidad de facetas artísticas que toca el vestuario. “La posibilidad de actuar con tus manos sobre esa obra, que es casi una escultura, es maravilloso”, aunque advierte “debemos estar preparadas para trabajar, y mucho”. Carolina González resalta la importancia de “la escucha y el trabajo en equipo”, y deja este mensaje a todas las mujeres que vendrán: “Que su aval sea su trabajo y que no tengan miedo a nada, porque el teatro es su casa”.















