Isabelle Stoffel y Juan Ceacero crean por primera vez juntos, y estrenan en La Abadía, una propuesta escénica que parte de Una forma de vida, la aclamada novela homónima de la escritora belga Amélie Nothomb.
El 9 de enero, y hasta el 25 del mismo mes, llega a la Sala José Luis Alonso la adaptación de la novela homónima de Amélie Nothomb, Una forma de vida. Isabelle Stoffel y Juan Ceacero crean esta pieza, que también interpretan, con dirección del propio Ceacero. La función representa la relación epistolar de Nothomb con Melvin Mapple, un soldado de Irak que cada noche come comida basura de forma incontrolada para saciar el vacío interior que le deja la guerra. Comienza de esta manera una forma de hacer presente la monstruosidad de un cuerpo ausente del que solo sabemos algo a través de las palabras del propio creador de esa corporeidad, el soldado Mapple, pero que no existiría sin el poder de imaginarlo de quien recibe estas cartas, Amélie Nothomb. “La autora nos plantea un juego de espejos, de mise en abîme, donde de manera difusa nos revela cierta naturaleza del proceso creativo, de la obsesión creadora, de la necesidad de un sentido o una misión para soportar la existencia”, afirma Juan Ceacero.

Isabelle Stoffel en una escena de Una forma de vida | Foto: Carla Maró
Sobre el proyecto
El proyecto nace tras la lectura de la novela por parte de Stoffel: “En cuanto leí la novela tenía claro que aquí había una obra de teatro”, reconoce la artista. Nothomb propone una reflexión sobre “el ansia que tenemos hoy en día de llenar compulsivamente nuestro vacío existencial, puede ser a través de la comida, como el soldado, o a través de las redes, o de la propia escritura” continúa Isabelle Stoffel, “pero, además, es una obra sobre la guerra, la necesidad de reconocimiento por parte del otro para existir y también del proceso creativo, pero con cierta ironía y con un lenguaje muy rico”, explica.
“Desde que hablo con Isabelle (Stoffel) de la novela, antes incluso de leerla, ya tenía la sensación de que había algo especial en nuestras manos”, confiesa Ceacero. “Me fascina pensar que los materiales con los que trabajamos nos eligen a nosotros y no nosotros a ellos. Que somos poseedores hasta cierto punto de las decisiones artísticas que tomamos”, continúa. El director de escena reconoce que se siente muy interpelado por esta correspondencia porque “todo el mundo que se dedica a la dramaturgia, la interpretación, la dirección, tiene en cierta medida esa compulsión a construir, a hacer una forma de vida que nos constituye como sujetos del arte”, apunta. “La escritura y la creación son un modus vivendi, una forma de vida que posee a Nothomb y, al igual que el hambre insaciable del soldado, va engrosando el número de manuscritos que constituyen su obra. Escribe para encontrar la salida y liberarse de su mayor problema, que es ella misma”, concluye el propio Ceacero.
El espectáculo podrá verse en la Sala José Luis Alonso del Teatro de La Abadía del 9 al 25 de enero y el 14 de enero tendrá lugar un encuentro entre la compañía y el público tras la función.

Juan Ceacero en una escena de Una forma de vida | Foto: Carla Maró












