Teatro de La Abadía coproduce ‘Mantener fuera del alcance de lo niños’, el nuevo espectáculo de María Velasco

La dramaturga y directora escribe, dirige y protagoniza esta propuesta junto al cantaor Al-Blanco y al bailarín-performer Mario Patrón

Mantener fuera del alcance de los niños está dedicada a quienes no se integran. Celebra la minoría y lo diferente. La dramaturga María VelascoPremio Nacional de Literatura Dramática 2024 y una de las voces más destacadas del teatro español actual, debuta en La Abadía subiéndose al escenario en esta obra para narrar, en primera persona -como dice María Fernanda Ampuero, “el terror es el trauma”-, su experiencia de infancia en el aula de educación especial. Para ello, María Velasco vuelve a acompañarse de música en directo y performance, como ya hizo en Amadora (en colaboración con Miren Iza -Tulsa-) y Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos (en colaboración con el cantante Carlos Beluga).

En esta ocasión, se une en escena al cantaor flamenco Al-Blanco y al performer Mario Patrón, en un híbrido de teatro de texto, música en vivo y danza contemporánea a medio camino entre lo confesional y lo fantástico, que tiene también algo de conferencia performativa, y que la propia María dirige y cuyo texto ha escrito. La propuesta estará en cartel de la Sala Juan de la Cruz de Teatro de La Abadía, que la coproduce junto con Pecado de Hybris (productora de la propia dramaturga y Ana Carrera) entre el 29 de octubre y el 22 de noviembre. 

María Velasco posa en el centro de la imagen, en un aula de colegio con la pizarra a sus espaldas mientras mira al frente un poco perdida. Alrededor de ella se vislumbran siluetas en movimiento, lo que confiere a la imagen de un aspecto algo inquietante.
María Velasco, Al-Blanco y Mario Patrón | Foto: Laura M. Lombardía. Aula cedida por cortesía del IES Puerta Bonita

En Mantener fuera del alcance de los niños, el quejido de las infancias no normativas se da la mano con el quejío flamenco. Los “tormentos de no pertenecer”, según los expresa María, se entrecruzan con fantasías, inspirándose en maestras del terror como Mariana Enríquez o evocando la idea de convertirse en Carrie de Stephen King, para ejecutar una gran venganza, también relacionada con la sangre de la regla ahora que María se acerca a la perimenopausia. Pero no en el baile de graduación, como hacía aquel personaje que interpretaba Sissy Spacek en la adaptación cinematográfica de Brian De Palma, de la que este año se celebran cinco décadas, sino en una cena aniversario de antiguos alumnos y alumnas.

La venganza adquiere forma de arte, de performance, en esta obra que habla del privilegio de la norma, y de la tiranía de la normatividad y la meritocracia. Del apego ansioso, del yugo de la necesidad de encajar. Del dolor de que te excluyan de pandillas y fiestas. Del escarnio público y la crueldad en manada. De hacer sentir como un monstruo y de la seducción de lo monstruoso. De madres conservadoras y religiosas, que cultivan la vergüenza. De la infancia como espacio de libertad que puede truncarse, y de la relación de las artistas con infancias difíciles. De la discriminación de las personas no blancas, del capacitismo y de niñes que, en los 90, no podían salir del armario. De cuando ir al colegio se convierte en un trauma. De aulas de educación especial y guetos educativos. 

Como dice Antoine de Saint-Exupéry, “todos los mayores han sido primero niños”, y Mantener fuera del alcance de los niños explora las repercusiones que tienen en la vida adulta los roles que adoptamos en nuestros primeros años como víctimas o victimarios, pero también como cómplices en la sombra (como animales gregarios, las criaturas no quieren perder su lugar en la manada o el grupo). Además, recorre el poder transformador de la fantasía para inventar un futuro que nos guste, donde el trauma no haga a la persona, o incluso haga personas mejores.

Foto promocional en un aula de colegio. El bailarín Mario Patrón posa desafiante sentado en una mesa mientras apoya su brazo derecho sobre la rodilla. Al fondo, a la derecha en la imagen, el cantaor Al-Blanco toca la guitarra.
Mario Patrón y Al-Blanco | Foto: Laura M. Lombardía. Aula cedida por cortesía del IES Puerta Bonita

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