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Reyes del mundo, la amistad impensable de Joan March y Joan Mascaró

José Martret dirige un texto “contundente, reflexivo y lleno de pensamiento”

El Teatro de La Abadía acoge del 23 al 25 de febrero la adaptación teatral de la novela Reyes del mundo de Sebastià Alzamora. Una propuesta de José Martret con dramaturgia de Josep Maria Miró y producida por el Teatre Principal de Palma de Mallorca. Tras una gira por Baleares llega a Madrid por primera vez en castellano.

La controvertida figura de Joan March, conocido como el banquero de Franco, al que se opuso finalmente, se contrapone a la del humanista Joan Mascaró. Dos personalidades influyentes del siglo XX y formas muy diferentes de entender la vida; pero que mantuvieron una estrecha relación a lo largo de los años. ¿Qué unía a estos dos hombres que habían entregado su vida a empresas tan distintas: la guerra y el hinduismo?

Reparto de Reyes del Mundo

Reparto del elenco que estrenó la función en el Principal de Palma | Foto: Josep Maroto

La función, que cuenta en su reparto con Carmen Conesa, Jordi Figueras, Rodo Gener y Toni Gomila, cierra el ciclo Universo Miró que el Teatro de La Abadía ha dedicado al autor Josep Maria Miró. Un programa compuesto por cuatro títulos, de rotundo éxito de crítica y público, agotando finalmente las localidades de la obra angular del ciclo El cuerpo más bonito que se habrá encontrado nunca en este lugar.

Hace un año aproximadamente, marzo de 2023, el Teatre Principal de Palma presentaba dos funciones que giraban en torno a la figura de Joan March. Una de ellas era Reyes del mundo, la adaptación de un éxito de ventas, la novela homónima de Sebastià Alzamora (publicada solo en catalán), que aborda la amistad que guardaban dos figuras tan contrapuestas como eran Joan March y Joan Mascaró i Fornés, ambos nacidos en Santa Margalida. En la presentación, Josep R. Cerdà, director del Principal en ese momento, afirmaba que estas dos personalidades “son claves en la historia del siglo XX por diferentes motivos y, de alguna manera, representan dos grandes corrientes: el capitalismo más desacomplejado, en el caso de March, y el misticismo de influencia hinduista que dio lugar al movimiento hippie.”

La novela de Alzamora abarca un largo periodo de la vida de estos dos personajes históricos tan interesantes. El trabajo de dramaturgia de Josep Maria Miró se presentaba arduo para llevar la acción a escena. Para ello, centra la función teatral en un episodio ocurrido en los años 50, el encuentro de estos dos hombres en un despacho de Ginebra donde se opondrá el dinero y el poder frente a la investigación y la belleza. El dramaturgo se apoya en dos personajes, Kathleen, la esposa de Joan Mascaró, y Tremulles, asistente de March. Ellos guiarán al espectador por las vidas de los dos protagonistas y ayudarán a completar el puzle que forma la trama con constantes saltos temporales. Miró cuando hace una adaptación o versión de una obra preexistente tiene claro que se pone “al servicio de la historia”, pero entiende que el teatro posee “otros mecanismos, donde la palabra es acción y la réplica marca jerarquía.”  

El público descubrirá a un hombre importantísimo para el pacifismo, de una sabiduría enorme

José Martret

Para la puesta en escena, Martret saca ese encuentro del despacho propuesto por Miró y lo lleva a un lugar más simbólico: un aula derruida. Podría ser perfectamente la clase bombardeada de un colegio de Ucrania. “Joan March fue un hombre de la guerra, que se enriqueció con el comercio de material militar”, apunta el director José Martret. “Es ahí donde hay que situar a March, en mitad del conflicto bélico. Pero es al tiempo un reflejo del fracaso emocional de Mascaró en el final de sus días”, prosigue. “Toda la vida del hinduista estuvo relacionada con la enseñanza; primero en la Universidad de Barcelona, luego vino Cambridge y, además, fue guía espiritual y maestro del movimiento pacifista que se desarrolló en los años 60 y 70. Su traducción de Bhagabad Gita y las enseñanzas que aporta este libro sagrado influyó en miles de jóvenes que en ese momento necesitaban luz. Fue su guía. Pero fracasó en su propia casa, en su entorno más cercano… Convivimos constantemente con el éxito y el fracaso, con la muerte y el deseo, con la poesía y la destrucción”, explica Martret, que al igual que la actriz Carmen Conesa reconoce que descubre al personaje de Mascaró por la novela y quedan prendados desde el primer momento, algo que se refuerza en el proceso de creación y ensayos. “El público descubrirá a un hombre importantísimo para el pacifismo, de una sabiduría enorme”, señala el director de escena.

“Mascaró es un descubrimiento para mí, como lo fue para Kathleen, su mujer, a la que interpreto y que dedicó toda su vida a él y a sus enseñanzas”, señala la actriz Carmen Conesa. “Un hombre inteligentísimo, cuyo pensamiento, al trabajar el espectáculo, nos ha transformado”. Esa inteligencia de ambos hombres a la que se refieren es quizás lo que les mantenía unidos. Se admiraban. “Dicen que Mascaró tenía un retrato de March junto a uno de Gandhi en su casa y March empatizó con Mascaró lo que no fue capaz de empatizar con su propia familia”, cuenta José Martret. Sobre el montaje, Conesa apunta que es un espectáculo muy completo: “Al interpretar varios personajes, hacemos un recorrido por la historia del siglo XX, pero también nos da juego para que entre la música e incluso el humor, cantando un cuplé que sorprenderá y divertirá a todos”

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