Hablamos con la directora de producción de Barco Pirata Producciones
¿Cómo llegaste a la profesión de la producción teatral?
Fue pura casualidad, que a veces es la mejor manera de llegar a estos sitios. Yo no tenía ninguna relación con el teatro, más allá de disfrutarlo como espectadora. Esto fue en 2011, hace ya 15 años. Yo venía del mundo de la empresa, estudié Administración y Dirección de Empresas. Estuve trabajando en distintas compañías, en departamentos bastante variados. Conocí a Sergio Peris-Mencheta que en un momento dado me propuso hacer algo juntos. Le dije que no tenía ni idea de teatro y ahí quedó la conversación. Pero coincidió que el proyecto en el que yo estaba terminó justo cuando él empezaba los ensayos de la primera obra profesional que dirigía. Me invitó a ver un ensayo y me dijo: «Oye, ¿por qué no te vienes? Hemos empezado a ensayar una obra».
Nunca había estado en un ensayo, ni en una reunión de teatro, ni en nada que tuviera que ver con el teatro desde dentro. Me fui para allá y lo que vi en ese ensayo me fascinó. No entendía muy bien qué es lo que estaba pasando, pero me lo pasé increíble. Entonces volví al segundo día, al tercero… y en algún momento decidí quedarme. No había una producción estructurada como tal en ese primer proyecto y, de forma natural, empecé a producir. Pensé: «Esto alguien lo tiene que organizar». Y ese alguien fui yo, un poco sin saberlo, y así hasta hoy. Para mí aquello fue una revelación. Me dije: «No sé muy bien dónde me va a llevar ni qué va a ser, pero yo quiero participar de esto».
“Tanto teatros como compañías, hacemos un esfuerzo enorme para que un espectáculo pueda verse fuera de Madrid o Barcelona, que son los principales centros de producción”
¿Cómo definirías la importancia de poder hacer un buen diseño de producción para lograr una ejecución que llegue al resultado deseado?
El diseño de producción es la base sobre la que se sostiene todo lo demás, es la columna vertebral de todo el proyecto. Existe mucha incertidumbre cuando comienzas a valorar un proyecto y aun así es necesario proyectarlo de principio a fin. Creo que un buen diseño es, en el fondo, anticipación. Toda la experiencia previa resulta fundamental para afrontarlo sin imprevistos y solo de esta manera el equipo creativo puede centrarse en crear porque sabe que la estructura que lo sostiene es sólida. Y cuando no lo está, esa falta de planificación se nota en el resultado final y causa sufrimiento durante todo el proceso.
Muchas veces la impaciencia por empezar nos lleva a tomar decisiones que no han sido suficientemente reflexionadas. Hay una urgencia natural, casi emocional, por tenerlo todo definido cuanto antes y esa urgencia puede jugar en contra si no la gestionamos bien. Creo que desde la dirección de producción nuestro trabajo es precisamente el contrario: organizarlo todo desde la calma y la reflexión, aunque el resto del proceso empuje hacia la prisa. Esa calma no es lentitud, es criterio. Es dar cada paso sabiendo por qué lo das y qué quieres conseguir. No se trata de frenar esa urgencia, sino saber convivir con ella. Ese equilibrio entre la prisa que impulsa y la calma que ordena, creo que es esencial.
Y para ti, si tuvieras que buscar una palabra o una frase para describir cómo te sientes al realizar tu trabajo, ¿cuál sería?

Para mí sentir que formo parte de la construcción de una historia y que eso tiene que ver con aportar algo a la vida de quien quiera recibirla, eso es, lo que a mí me mueve, mi motor, que lo que hacemos tiene un valor real. Siento mucha gratitud por haber encontrado, casi sin buscarlo, una forma de poner mi trabajo al servicio de contar historias.
Creo en el poder transformador del teatro porque lo he vivido en primera persona, porque me ha atravesado. Sé lo que se siente cuando una historia te toca el corazón, te remueve las tripas, te sacude la conciencia, te modifica tu visión y te llega hasta el alma. Y saber que de alguna manera formo parte de que eso le pueda pasar a alguien más, es, sin duda, una de las razones por las que estoy aquí. Contribuir a eso forma parte de mi felicidad y me hace sentir profundamente satisfecha.
Y según tu experiencia, ¿has notado algún cambio en la dinámica actual con respecto a la de hace años en cuanto a la producción teatral?
Yo no he vivido la producción teatral como lo han hecho otras compañeras porque he llegado más tarde. Pero según me cuentan uno de los cambios precisamente tiene que ver con que se ha incrementado el número de mujeres presentes en la dirección de producción o en la producción; un aumento en las posiciones de liderazgo de las mujeres en las productoras y eso, de alguna manera, modifica el sector.
Otro cambio tiene que ver con la situación socioeconómica y política que estamos viviendo en estos momentos. Entre productoras y productores, el diagnóstico compartido es claro: la situación es muy difícil, y creemos que lo que viene será todavía peor. No es una queja: es una lectura realista de un escenario cada vez más complicado.
Cada vez hay menos salas disponibles en Madrid para teatro de texto. Muchas salas privadas están apostando por el musical de gran formato, y las que no lo hacen, necesitan adoptar el modelo de multiprogramación para sobrevivir.
Los presupuestos municipales destinados a cultura y específicamente a teatro, se están viendo recortados cada año. En muchos casos se han recortado en un 50 % y en algunos hasta un 80 %. Esta situación es muy grave porque en estas condiciones las direcciones de los teatros disponen de menos recursos para programar. Y quienes producimos no tenemos margen para ir con la mayoría de los espectáculos a taquilla, porque los precios de las entradas no cubren los costes que tiene sacar a una compañía fuera de Madrid, aunque tengas lleno el aforo. Los costes de sacar una compañía de gira —especialmente el alojamiento y los traslados— se han disparado, por lo que si llevas una compañía mediana o grande dificulta muchísimo y supone un riesgo muy elevado.
En definitiva, tanto teatros como compañías, hacemos un esfuerzo enorme para que un espectáculo pueda verse fuera de Madrid o Barcelona, que son los principales centros de producción.
“Creo en la diversidad de miradas: cuantas más mujeres haya en puestos de decisión, más ricos y diversos serán los proyectos que salgan adelante, simplemente porque hay más voces distintas en la mesa”
¿Qué crees que aporta el hecho de que seas mujer a la profesión?
No sé si existe una forma femenina de producir, una manera de hacer las cosas que sea «de mujer», pero sí creo en la diversidad de miradas: cuantas más mujeres haya en puestos de decisión, más ricos y diversos serán los proyectos que salgan adelante, simplemente porque hay más voces distintas en la mesa.
En mi caso creo que aporto un estilo de liderazgo desde la escucha, el cuidado del equipo, la empatía y la colaboración. Y también desde la mirada con la que elijo qué historias contar, dando espacio y prioridad, en la medida de lo posible, a proyectos con mirada femenina, a autoras y directoras y a compañeras mujeres sin menospreciar en absoluto el talento masculino. Ambos tienen espacio en Barco Pirata dando ese impulso extra a quienes lo hemos tenido más complicado históricamente. En Barco Pirata más del 80 % somos mujeres.
Además, el hecho de que seamos muchas mujeres las que trabajamos en producción ha generado que haya una red de colaboración bastante fuerte. Hemos creado un vínculo de generosidad entre las compañeras. Es muy habitual ayudarnos, llamarnos, compartir contactos, soluciones, y también nos sirve de desahogo. Las mujeres ya no tenemos la necesidad de estar demostrando que sabemos lo que hacemos. Creo que ya hemos superado esa etapa.
¿Te acuerdas de cuál fue el primer espectáculo que presentaste en La Abadía?
El primer espectáculo fue Cielos, dirigido por Sergio Peris-Mencheta. Hicimos dos temporadas. Porque la primera se llenó muy rápido y tuvo muy buena acogida por parte del público. Pero si nos remontamos un poquito más, en 2014, hicimos La tempestad para un grupo de programadores internacionales.
Destaca un espectáculo que ocupe un lugar especial en tu memoria y por qué. Pueden ser un par de ellos.
Me voy a permitir escoger dos. El primero fue el espectáculo por el que estoy en teatro y que me enamoró, que fue la primera producción que hicimos: Incrementum, dirigido por Sergio Peris-Mencheta. Fue un espectáculo que estrenamos en la Sala Kubik, que fue donde empezó todo para Barco Pirata. Para mí fue el primer contacto con el teatro y lo que hizo que me enganchara. Le tengo mucho cariño a ese espectáculo en el que además todo el elenco eran mujeres.
Y otro espectáculo al que tengo muchísimo cariño es Lehman Trilogy, que fue una producción que hicimos en 2018, también dirigido por Sergio. Fue el espectáculo más grande para nosotros como productora, porque prácticamente estábamos empezando. Supuso un riesgo económico enorme para la productora y un reto muy importante para mí como productora porque era un espectáculo de gran formato y muy exigente. Ahí es donde por fin entendí cómo se debe relacionar producción, dirección y técnica. Fue muy revelador y pude acercar más a la parte creativa.
Para ti, ¿cuál es la distinción entre lo que es producción y lo que es producción ejecutiva?
Creo que hay cierta confusión dentro del sector, lo he preguntado varias veces y hay varias versiones porque, por lo visto, en cine es al revés. Para mí ―y es así como lo suelo nombrar―, producción es quien se ocupa de aportar la financiación, tanto propia como ajena y la producción ejecutiva tiene que ver con gestionar y organizar los recursos necesarios para poner en pie una obra de teatro. La dirección de producción, que es otro rol o perfil, tendría que ver con la producción ejecutiva. En nuestro sector van muy de la mano porque al ser empresas pequeñas solemos hacer todos los roles la misma persona.
Página web de Barco Pirata.
EXPOSICIÓN ILUSIÓN Y RIESGO. PRODUCTORAS DE TEATRO

A partir del 5 de junio
Comisario de la exposición: Ronald Brouwer
Entrevistas: Beatriz López
Horario: de martes a domingo
De 17:30 a 19:00 h y a la salida de los espectáculos
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