Hablamos con espectadoras y espectadores de La Abadía para compartir opiniones, emociones y aquello que nos une este día tan especial: el teatro
Este viernes, 27 de marzo, celebramos el Día Mundial del Teatro y este 2026 queremos celebrarlo contigo, que vienes a La Abadía como público. Durante estos días hemos entrevistado a seis personas que nos acompañan en nuestras salas para escuchar, compartir y emocionarnos con todo lo que sucede y sentís en las butacas. Queremos agradecer desde aquí a Alejandro, María, Mónica, Inés, Diego y Silvia el tiempo y las reflexiones que nos han dedicado. Como bien dice nuestro director artístico Juan Mayorga: “Hoy celebramos el Día del Teatro y damos la palabra a personas que, como tú, nos acompañan en este viaje y para las que imaginamos y trabajamos. La Abadía es casa con muchas puertas, mala de guardar. La queremos llena de tu emoción, de tu poesía, de tus preguntas. Hoy y siempre, La Abadía es tu casa”.
La pasada temporada dedicamos la propuesta Declaración de amor (para siempre), a partir de un texto Magne van den Berg que hacía refuerzo en ese dicho de que “el teatro no existiría sin el público”. Siguiendo el alma de esta función, que era un acto de amor al público de La Abadía y que este año se representará para el público del Corral de Alcalá de Henares, este 27 de marzo queremos dedicarte y dedicaros un día tan importante. Por eso, cuando preguntamos cuál es el primer recuerdo que les viene de La Abadía a nuestras personas invitadas, muchas nos confiesan que no recuerdan una obra como tal, pero sí, una sensación. “La de entrar a un espacio teatral diferente, no visto hasta ese momento”. A Mónica Aranegui le sorprendió mucho “la disposición del escenario, la cercanía con los actores y las actrices”, cuando vino la primera vez hace 20 años. En esta línea se pronuncian Inés Carpio, que asegura igualmente que le pareció “un templo” y destaca “la cercanía con los actores y una conexión total con la obra”. Mientras que Silvia Gutiérrez asegura que le pareció “un sanatorio, la primera vez que entró en la Iglesia; Un espacio mágico”.



Son muchas las anécdotas, vivencias y emociones que nuestras invitadas e invitados han experimentado en el tiempo que llevan viniendo a La Abadía. Casi siempre, aquellas van ligadas a una obra, una actriz, un texto que de repente conecta con ellas y con ellos de una manera especial e inusual. Por eso les preguntamos cuál ha sido la obra (u obras) que más les ha marcado en el tiempo que llevan asistiendo como público. Para María Molina dos de las obras, y también de los primeros recuerdos, que le vienen son “La tortuga de Darwin, de Mayorga con Carmen Machi, que además me impresionó mucho porque yo tenía esa visión de Carmen Machi de las series, y bueno, me pareció genial. Y la otra fue Diario de un poeta recién casado, de Juan Ramón Jiménez, que fue una especie de recital poético que hizo José Luis Gómez“. Por su parte, Diego Bernalte recuerda “En la luna de Alfredo Sanzol” y confiesa que “desde luego, La Abadía ha definido mi gusto teatral”. Alejandro Pérez tiene también la obra que le marcó como “El mar. Visión de unos niños que no lo han visto nunca, que le descubrió el teatro de objetos” e Inés Carpio recuerda con cariño “Reina Juana, con Concha Velasco, que fue un antes y un después”. Para Silvia Gutiérrez fue “Tierra baja, un monólogo fantástico de Lluís Homar”.
Además de nuestra programación, el Teatro de La Abadía ofrece actividades paralelas que atraviesan las obras y las contextualizan, como Poetas en La Abadía, El Faro de La Abadía, Cómicas y Cómicos, la formación a través de Talleres magistrales y Cursos, el programa de mediación artística La Abadía cruza la calle o los Círculos de lectura. Les preguntamos entonces qué les gustaría ver o experimentar en nuestro teatro. Alejandro Pérez lo tiene claro: “Ofrecería ciclos dedicados a público joven y quizá haría también otro que relacione obras entre sí por temáticas”. Diego Bernalte también se suma a proponernos “programar a más compañías internacionales y convertir La Abadía en referente del teatro europeo”. En el caso de Silvia Gutiérrez se lanza a sugerirnos (otra) “obra dedicada al público”. Mientras que Inés Carpio, Mónica Aranegui y María Molina confiesan ser seguidoras y participantes de muchas de las actividades que ofrecemos, especialmente de los Círculos de lectura, y se muestran proclives a que haya una continuidad de ellas.



Por último y como colofón a esta serie de conversaciones con todas y todos les preguntamos qué es para cada una y para cada uno el teatro, pregunta que, nos confiesan: “Es la más dicifícil de todas”. “Yo diría que el teatro es una experiencia emocional en directo, o sea, son tres puntos que a mí me interesan, que sea una experiencia, que sea algo que vives, que sea emocional y que sea en ese momento”, asegura María Molina. Cuando le preguntamos a Mónica Aranegui, la primera palabra que elegiría sería “curiosidad”, mientras que para Silvia Gutiérrez le viene el término “compañía”. En el caso de Diego Bernalte la palabra que define el teatro es “identidad”, como la que ha forjado para él su vínculo con La Abadía y para Alejandro Pérez sería “necesidad” y “casa”. Inés Carpio, por su parte concluye que el teatro para ella es “refugio”, “al final es la esencia de la humanidad”.
A continuación puedes ver y leer el Mensaje del Día Mundial del Teatro que cada 27 de marzo promueve el Instituto Internacional del Teatro desde 1961 en recuerdo de la inauguración del festival ‘Teatro de las Naciones’ en París (1957). Este 2026 el encargado de realizarlo es el actor y creador teatral estadounidense Willem Dafoe. Puedes leer el manifiesto completo aquí.













