Hablamos con la fundadora de ElenArtesescénicas, que fue responsable de distribución y, posteriormente, de producción en La Abadía
Entrevista realizada por Beatriz López
Retrato fotográfico de Geraldine Leloutre
¿Cómo llegaste a la profesión de producción? ¿Cómo te surgió la oportunidad de dedicarte a ello?
Cuando estaba en el instituto, colaboraba con el festival de teatro de la Universidad Laboral, en la que estudiaba. Éramos un grupo bastante heterogéneo en el grupo de teatro y nosotros nos encargábamos de toda la logística y de organizar las Jornadas de Teatro de Eibar y la Muestra de Teatro Escolar del Bajo Deba. Allí empecé a hacer labores de producción: me encargaba de organizar, de diseñar, de recibir a las compañías… Luego me vine a Madrid y entré en el Centro de Tecnología del Espectáculo. Estudié vestuario, maquinaria teatral y regiduría. También dábamos clases básicas de producción.
Al salir de la escuela me llamaron de la productora Pentación Espectáculos. Me llamó Kathleen López-Kilcoyne porque ya nos habíamos conocido en el Festival de Eibar. Me ofreció hacer producciones en gira. Y hasta hoy.
Para ti, en todo el proceso del diseño de producción, ¿qué es lo más importante para lograr el resultado deseado?
Hacer una buena planificación del proyecto es vital, mantener reuniones y escuchar a todas las partes. Se despejan muchas sombras y se trabaja con el conocimiento. Es fundamental planificar y conocer el proyecto desde todas las partes. Rodearte de un buen equipo siempre es una ventaja. Te ayuda económicamente a patinar menos, a desviarte menos y, en todos los sentidos, a disfrutar de un proceso de producción y no penarlo, no sufrirlo. La comunicación es muy importante.
Luego, realmente, la primera lectura y los ensayos ya son la ejecución de un plan de producción. Antes de eso ha habido muchas vueltas, mucho encaje, muchos números y muchas reuniones y valoraciones.
“Es una gran alegría cuando un proyecto sale bien, porque hay una parte que no depende de ti, que es la artística, y cuando esa parte cierra el círculo al final es un proyecto que has elaborado tú. Tiene un punto de milagroso”
¿Y cómo describirías la sensación que sientes de satisfacción y de plenitud de hacer tu trabajo?
Yo me siento muy feliz y plena. Es una gran alegría cuando un proyecto sale bien, porque hay una parte que no depende de ti, que es la artística, y cuando esa parte cierra el círculo al final es un proyecto que has elaborado tú. A mí me emociona porque es muchísimo trabajo, muchísimo esfuerzo y tiene un punto de milagroso.
Y según tu experiencia en el sector, ¿has notado con el paso de los años algún cambio en la dinámica actual tanto en la producción como en la distribución?
Sí, se notan cambios para bien y para mal. Estamos viviendo un momento difícil, sobre todo en la distribución. Tus interlocutores no siempre son los más especializados y ahí se genera alguna complicación. Estamos sufriendo mucha más violencia burocrática; nos pasan por encima la burocracia y los papeles, mucho papeleo, muchísimo. Las personas que se dedican a la producción, las nuevas generaciones que vienen, creo que lo mejoran siempre, porque vienen adaptadas también a nuevos lenguajes, tiempos y tecnologías.

También somos muchísimas más mujeres en puestos que dirigen que antes. En nuestra profesión, por suerte, no estamos teniendo que cumplir cuotas; todas las mujeres estamos ahí por nuestros propios méritos, no por cumplir cuotas. Eso creo que nos beneficia, pues cada uno está porque tiene que estar o porque se ha embarcado a generar un proyecto.
Por otro lado, muchos de nuestros interlocutores también son de nuevas generaciones, que están más abiertos a la programación de nuevos lenguajes, de otra captación de públicos. Ahora mismo el público joven es un público que tenemos que conquistar y público adolescente hay poco.
Además, hay que estar muy atento a eso, a cuáles son sus lenguajes, para saber de qué manera contar las historias para que les atrapen. Cuáles son sus intereses, los temas que a ellos les interesan.
Ahora mismo hay mucha producción, muchas productoras, mucha sobreproducción para el nicho. Luego las programaciones se van acortando y eso hace que se acorten las exhibiciones. Entonces tenemos muchas compañías haciendo muy poca gira. Antes había menos producciones ocupando más espacio; ahora son más y hay menos calendario. Esto ha provocado que no haya giras continuadas más que cuatro puntuales que son las que son y que se pueden llamar, entre comillas, taquilleras.
¿Y qué crees que tu condición de mujer aporta en particular a la profesión?
Creo que las mujeres tenemos mucha capacidad de organización, somos muy organizadoras y organizativas. Creo que es algo que va en nuestro ser, en general. Tenemos esa capacidad de organización y mucha empatía con el resto.
Las mujeres hemos humanizado muchísimo el oficio de producción que, a priori, es una profesión de números. En ese sentido, trabajamos con más empatía y con más conceptos de equipo humano. Yo, por ejemplo, no suelo decir que soy productora y distribuidora, yo acompaño, hago acompañamiento a artistas. Es lo que me gusta decir que hago, porque cada uno tiene unas necesidades diferentes y cubro unos huecos diferentes para que el proyecto salga adelante. Este concepto de acompañamiento es muy femenino también, un acompañamiento integral, que no es algo puntual.
Después hay algo en nuestra naturaleza de que no trasladamos el problema, solucionamos el problema, intentamos no empapar a un equipo de preocupaciones; muchas veces no hay mayor preocupación que la de no saber cómo resolverlo. Cuando tú sabes que tenemos un problema, pero sabes cómo lo vas a resolver, no lo compartes con todo el equipo para evitar generar una preocupación general, que además está fuera de su entendimiento y solo hace que se extienda el pánico. Trabajamos con un equipo humano y en la medida de lo posible tiene que estar bien. Trabajamos en una profesión en la que tenemos que intentar disfrutarla y no sufrirla. Como decía Miguel Cuerdo en su libro Producir sin dolor.
“Trabajamos con un equipo humano y en la medida de lo posible tiene que estar bien. Trabajamos en una profesión en la que tenemos que intentar disfrutarla y no sufrirla”
¿Recuerdas cuál fue el primer espectáculo que tú presentaste de tu carrera? ¿Y el primero que presentaste en La Abadía?
El primero que presenté en mi carrera fue un proyecto que se titulaba Coraje, del Centro de Tecnología. Lo montamos en Brighton con el British Council. Fuimos un equipo de técnicas, todas chicas, de maquinaria y vestuario a hacer toda la parte técnica con un equipo allí de actores jóvenes. Eso fue lo primero que yo considero que hice como profesional.
Y en La Abadía, ¿te acuerdas de cuál fue el primero cuando tú ya estabas trabajando allí?
El primero en el que me tocó trabajar fue El rey Lear, que estaba ya de gira.
¿Y el primero en tu nueva andadura, cuando tú ya creas tu propia productora?
Cuando yo creo mi propia productora, mi primera producción propia, además fue una coproducción con el Wiener Festwochen, de Viena, y con La Abadía, fue La enciclopedia del dolor, de Pablo Fidalgo. Era un unipersonal con Gonzalo Cunill. No me lo creía.

Destaca un espectáculo que ocupe un lugar especial para ti y dime por qué. Si te es muy difícil elegir solo uno, puede ser un par de ellos.
Un proyecto al que le tengo muchísimo cariño porque fue el primer proyecto donde en La Abadía llevé toda la gira. Entré a crear un departamento de distribución con Alicia Roldán y el primer proyecto que llevé íntegramente en ese sentido fue Sobre Horacios y Curiacios. Fue un proyecto que hizo una larga gira, que tuvo un Premio Max, el primero para Abadía a Mejor Espectáculo. Nos dio muchísimas alegrías y fue un aprendizaje.
Luego, si tengo que elegir un proyecto del que estoy muy orgullosa de mi trabajo de producción, porque además fue un proyecto grande y porque es uno de los directores con los que más me gusta trabajar, es El público, de Rigola. Es un director con el que he trabajado muchísimo en La Abadía y fuera. El público fue el primer proyecto que yo hice como jefa de producción en La Abadía y era un proyecto grande que fue bellísimo.
¿Para ti cuál es el criterio de diferenciación entre lo que es producción y lo que es para ti la producción ejecutiva?
Lo que yo entiendo como la producción ejecutiva es, como su propio nombre indica, el que ejecuta. Ejecuta con el dinero de otros. El productor es quien pone el dinero, quien empuja el proyecto. Luego, coproductor se llama a cualquier cosa y el concepto legal de coproducción es muy concreto. La mayoría de las cosas que llamamos «coproducción» no lo son. Colaboraciones, aportaciones, tanto en términos legales como por conceptos artísticos.
Por ejemplo, Alberto Velasco me suele poner siempre como Project Manager. Le gusta porque es un poquito la dirección de producción y él me nombra así en sus fichas artísticas, puesto que el productor es él. Yo le hago toda la producción. Hago toda la producción ejecutiva, pero él es el que produce. Y yo tiendo a ponerlo como dirección de producción y diferenciarlo de esa manera.
Página web de ElenArtesescénicas.
EXPOSICIÓN ILUSIÓN Y RIESGO. PRODUCTORAS DE TEATRO

A partir del 5 de junio
Comisario de la exposición: Ronald Brouwer
Entrevistas: Beatriz López
Horario: de martes a domingo
De 17:30 a 19:00 h y a la salida de los espectáculos
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